Mi perro tiene un soplo

Mi perro tiene un soplo

MI PERRO TIENE UN SOPLO … ¿Y AHORA QUÉ?

Los soplos son hallazgos comunes en perros y gatos, especialmente a partir de los ocho años de edad. Pero, ¿qué es un soplo? Es el sonido que produce la sangre cuando una alteración dentro del corazón convierte el flujo laminar normal de la sangre en un flujo turbulento.

Esto puede ocurrir por diversas causas (algunas de ellas ni siquiera son patológicas, como puede ser el soplo inocente en los cachorros). Por fortuna, la mayoría de ellas no tienen consecuencias lo suficientemente graves como para hacer peligrar la vida del paciente a corto plazo, es decir, la mayoría de los perros y gatos conviven con un soplo durante varios años.

Cuando detectamos un soplo hay que:

  1. Ponerle nombre a la patología cardíaca.
  2. Detectar posibles complicaciones.
  3. Decidir si hace falta instaurar un tratamiento.

El diagnóstico definitivo de la patología cardíaca lo hacemos mediante ecografía del corazón. Esto nos permite saber qué enfermedad está causando el soplo y valorar la capacidad del corazón para contraerse y relajarse. Todas las mediciones que tomamos en la ecografía nos sirven para, en revisiones posteriores, comparar y ver cómo está evolucionando la enfermedad de un modo objetivo.

Las complicaciones más frecuentes de las enfermedades cardiacas incluyen: tos (perros), debilidad, incapacidad para hacer ejercicio, dificultad para respirar, síncopes (desmayos) y abdomen hinchado por cúmulo de líquidos. Si su mascota presenta un soplo y observa alguno de estos síntomas, conviene que lo acerque a su veterinario.

Decidir cuándo tratar a un perro con un soplo no es siempre sencillo. Por poner un ejemplo, hay diversos estudios que han demostrado que poner un tratamiento en perros con insuficiencia de la válvula mitral antes de que aparezcan signos clínicos, no aumenta la esperanza de vida de los pacientes.

Es importante saber que las enfermedades cardiacas son progresivas y que el tratamiento que hoy es correcto para su perro puede ser insuficiente dentro de unos meses, pues con la medicación conseguimos retrasar la evolución de la enfermedad, pero no curarla.

Por tanto, si su perro padece un soplo, las recomendaciones que puede seguir serían:

  1. Realizar revisiones periódicas para detectar posibles complicaciones lo antes posible (arritmias, edema de pulmón…) y comprobar cómo está evolucionando la enfermedad.
  2. Dietas restringidas en sal pueden ser beneficiosas siempre y cuando sean aceptadas por el perro, ya que la restricción en sal hace que las dietas sean menos apetitosas. Podemos empezar retirando los premios que contengan sal y, si comen comida casera, cocinando sin sal.
  3. Tratar de prevenir la obesidad en los pacientes con enfermedades cardiacas.
  4. Un programa de ejercicio ligero es beneficioso en la mayoría de los perros con problemas cardiacos.

Siguiendo estas recomendaciones y las que nos dé el veterinario, podemos alargar incluso varios años la vida de nuestras mascotas con enfermedades cardiacas.