Insuficiencia renal crónica

Insuficiencia renal crónica

La Insuficiencia renal crónica en el gato

La insuficiencia renal crónica, el fallo renal crónico, la enfermedad renal crónica… todos estos conceptos hacen referencia al mismo problema, a la enfermedad que hace que los riñones del gato dejen progresivamente de funcionar. En este artículo utilizaremos el término de Insuficiencia renal crónica (IRC para abreviar).

Desgraciadamente la IRC es una patología crónica, progresiva e incurable, pero no por ello hay que tirar la toalla; en la mayor parte de los casos podemos proporcionar al gato muy buena calidad de vida durante muchos meses y a veces durante años.

Las Insuficiencia renal crónica es la enfermedad metabólica más frecuente en gatos mayores y en muchos casos se diagnostica cuando está muy avanzada ya que los signos clínicos son muy sutiles o se pueden achacar a cambios por la edad.

Los 7 signos clínicos más frecuentes son:

  • Cambios en el hábito de orinar: Pueden orinar más veces, más cantidad o fuera de su sitio.
  • Aumento de la sed: Los gatos pierden líquidos por los riñones y lo compensan bebiendo más.
  • Decaimiento: La disminución de la actividad a veces es muy evidente pero otras ocurre tan poco a poco que podemos pensar que “está mayor”.
  • Pérdida de peso: Los gatos empiezan a adelgazar y sobre todo a perder masa muscular.
  • Pérdida de apetito: Los gatos comen menos, picotean la comida o se acercan al comedero pero luego se van sin probar la comida
  • Signos digestivos: Muchos gatos tienen vómitos y con menor frecuencia diarrea debido a las lesiones que produce la urea en el estómago.
  • Mal estado del pelo: El pelo aparece seco debido a la deshidratación y a que se acicalan menos.

Conforme avanza la enfermedad y progresan la deshidratación y los cambios metabólicos, los gatos muestran signos más evidentes: mal aliento, úlceras en la boca, inactividad, signos neurológicos y pueden pasar de orinar mucho a no orinar nada, lo que es un signo de muy mal pronóstico.

Es muy importante diagnosticar la IRC lo más pronto posible, ya que cuanto más riñón nos quede sano, más tiempo mantendremos al gato con buena calidad de vida.

Lo primero que tenemos que hacer es averiguar en que “estadio” está el gato. O sea, cómo de avanzada está la enfermedad. La insuficiencia renal tiene 5 estadios IRIS y cada uno de ellos tiene establecidas unas recomendaciones de tratamiento y de alimentación, ya que en esta enfermedad es tan importante lo que coma el gato como la medicación que tome.

El  siguiente objetivo es identificar las complicaciones de la enfermedad y tratarlas. Las más frecuentes son:

  • Aumento del fósforo en sangre: Hay que dar una dieta especial y a veces bloquear la absorción del fósforo.
  • Hipertensión: Como en las personas, la presión arterial está muy relacionada con los riñones.
  • Deshidratación: Muchas veces los gatos pierden tanto líquido que no pueden beber lo suficiente y se deshidratan, por lo que hay que ayudarles poniéndoles suero bajo la piel o en momentos puntuales vía intravenosa.
  • Pérdida de proteína por la orina: Hay que evitarlo tanto como se pueda ya que debilita y deteriora mucho a los gatos.
  • Anemia: Es difícil de tratar y hay que evitarlo en la medida que se pueda.
  • Gastritis y Úlceras gástricas: Importante evitarlas ya que harán vomitar al gato, deshidratarse y alterar sus electrolitos.
  • Pérdida de apetito: Hay que intentar que el gato coma y que no pierda peso. Esto se consigue controlando todo lo anterior pero a veces necesitan medicación específica para que empiecen a comer.

Como en todas las enfermedades crónicas, la clave está en la perseverancia y la paciencia. Con un buen diagnóstico del estado del gato y controlando su estado y la evolución de la IRC podemos manejar la enfermedad muy bien durante mucho tiempo. Como ejemplo de esto, podemos observar a nuestro paciente Mico, un gato de 17 años que lleva 4 años con insuficiencia renal crónica.